Hay que reconocer que el comic está repleto de momentos memorables y emotivos, sobre todo en su parte final, cuando el héroe está postrado en la cama y recibe la visita de sus compañeros y amigos, que le acompañan en sus últimos momentos. Pero si tuviéramos que destacar los momentos más entrañables serían, por ejemplo, cuando Mar-vell le comunica su enfermedad a su amada Elysius en esa escena donde los gestos dicen más que palabras (lo podéis ver aquí), el momento en el que le cuenta su enfermedad a uno de sus mejores amigos y éste no puede soportar la verdad (ver aquí), o ese instante en el que un Spiderman, impotente ante la situación, se llena de frustración por no poder hacer nada para salvarle (ver aquí). Pero sin lugar a dudas, si yo personalmente tuviera que destacar un pasaje de este comic, me quedo con el momento en el que un emisario de los Skrull (una raza extraterrestre a la que Mar-vell combatió en tantas ocasiones), acude a presentar sus respetos ante este personaje en nombre de toda su raza, por haber sido el enemigo más digno que se ha enfrentado nunca al imperio Skrull y por ser "el mejor guerrero que ha caminado por las estrellas" (os puedo decir que cuando leí esa escena se me pusieron los pelos de punta). En definitiva, una historia que no puedo menos que recomendarla desde mi humilde blog, por esa forma de humanizar a un héroe de comic que combatió durante muchos años contra alienígenas, monstruos y supervillanos sin que ninguno fuera capaz de vencerle, y al final fue su propio cuerpo "el que se volvió contra él" y le venció.
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